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| Reynaldo Luna Pichardo sueña
con la ampliación del museo: ‘‘Tengo muchas piezas, pero no tengo
espacio, y necesito más vitrinas’’. |
Luego de la destrucción del fuerte de La Navidad, fundado por los
colonizadores en 1492, y de que éstos se asentaran en La Isabela de
Puerto Plata, primer asentamiento con características urbanas de América,
en 1494, los españoles levantaron un fuerte en la cordillera Central. Se
trató de la fortaleza Santo Tomás de Jánico, la primera construida en la
isla en tierra adentro.
Entonces, la población taína en comunidades aledañas, como Juncalito y
Jagua, era significativa. La cultura oral cuenta que el cacique Caonabo
pernoctaba en Juncalito cuando se trasladaba desde Azua, en el Sur,
hasta el Cibao.
Esa presencia determinante se revela en la riqueza de vestigios
encontrados en el lugar, objetos que en su mayoría han sido sacados de
Jánico para conformar colecciones privadas o, en el peor de los casos,
han terminado en museos extranjeros.
Reynaldo Luna Pichardo, nativo de Jánico, vio con preocupación ese
saqueo de la riqueza cultural antropológica de la región. ‘‘Un tío mío
que vivió en Jagua hizo un museo y luego lo vendió en 600 pesos a un
americano’’, se lamenta, al tiempo que recuerda que siendo un
adolescente, durante la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo, llegaron
a la escuela de Jánico un teniente y dos rasos procurando una colección
propiedad de Pedro Ramírez.
Tratando de detener esa situación, se dedicó a adquirir las piezas que
su exiguo presupuesto le permitía, con el interés de hacer un museo en
la comunidad, lo que logró concretar el 16 de marzo de 1994, fecha de la
conmemoración de los 500 años de la construcción de la fortaleza Santo
Tomás de Jánico.
Centro cultural
“Con este museo yo he rescatado parte del patrimonio indígena, porque
aquí se han llevado piezas que esto no tiene madre’’, exclama el
fundador y director del Museo Regional Antropológico que lleva su nombre.
El recinto cultural, que funciona en las instalaciones de la Reserva y
Escuela Ecológica Santo Tomás de Jánico, fue reinaugurado y su
museografía enriquecida a finales del 2002. Junto al museo también
funcionan un herbario, donde están clasificadas las plantas que tienen
en la reserva natural, y una biblioteca escolar. En una sala contigua se
exhiben cuadros de artistas locales y nacionales.
Vestigios históricos
En el museo de Jánico se exhibe una escopeta y un sable utilizados en la
Guerra de Independencia, tinajas centenarias y una piedra encontrada en
el arroyo Dicayagua, cuya conformación indica que se petrificó alrededor
de un árbol.
Se muestran, además, fósiles marinos, como corales, caracoles, así como
un pez guanábana y una ostra petrificadas.
La exposición se enriquece con lo que el director del museo llama una
vitrina numismática, con monedas en metal y en papel que no están en
circulación, incluyendo una papeleta del Banco Nacional que circuló
durante el gobierno de Ulises Heureaux (Lilís) y un bono de ayuda al
gobierno de Nicaragua.
El Museo Antropológico de Jánico resguarda la cultura ancestral
dominicana
Al entrar al museo una campana centenaria que perteneció a la parroquia
Santo Tomás de Jánico ofrece la bienvenida. Del abandono en que estuvo
sumida la rescató Reynaldo Luna Pichardo y la preservó hasta la apertura
del centro cultural.
La mayor parte de las vitrinas muestra objetos vinculados con la cultura
taína, como un guayo donde rallaban la yuca para fabricar casabe, un
falo, un plato metate, un cincel, pilones, numerosos adornos de potizas
y hachas de los tipos mariposoide y petaloide.
Vestigios del mundo
La museografía contiene un fragmento del muro de Berlín donado por un
español, una piedra cristalizada proveniente del río Jordán, también
donada, y una vitrina con distintas formaciones geológicas provenientes
de minas de Estados Unidos, incluyendo una piedra de cristal. Otras
piezas en exhibición son una piedra proveniente de la mina de hierro de
Mata Grande, en la cordillera Central, trozos de madera petrificada, un
carey y una pieza tallada que evoca un busto.
Luna Pichardo precisa que esta última no pertenece a la cultura taína:
“Esta pieza no es indígena. Las líneas de los indígenas se conocen, su
línea de producción arquitectónica es maravillosa”.
Fundador
Reynaldo Luna Pichardo (don Nano) nació en Jánico el 24 de enero de
1920. Desde niño sintió una fuerte atracción por el arte, lo que fue
alimentado por su profesor César Padilla, quien era pintor y escultor.
Don Nano recuerda que cuando Antonio Guzmán ganó las elecciones en 1978,
él era funcionario de la Junta Municipal, e intentaron que él declarara
irregularidades: ‘‘Querían que yo firmara como que las elecciones habían
sido amañadas yo les dije que mandaran una comisión y averiguaran, pero
yo no puedo firmar una cosa que no haya sido cierta.
Al salir de este empleo fue fiscalizador, posición que ocupa por tres
años. Su sueldo de jubilado es de 1,074 pesos.
Un artista. Don Nano es pintor, poeta y compositor. ‘‘El arte me domina.
Cuando yo me pongo a pintar o a hacer una poesía y me sale un brochazo
bonito, se me salen las lágrimas’’, revela con una emotividad
desbordante.
Es autor de ‘‘Libaciones’’, un libro de poemas, y ha escrito 25
canciones con el interés de grabar un disco compacto. |