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Jánico

Es una ciudad con más de 500 años de historia. En el mes de marzo del año 1494 los colonizadores construyeron la Fortaleza Santo Tomás de Jánico, la primera fortificación dentro de la isla y la segunda del Nuevo Mundo.
Entre sus atracciones mencionamos el único Parque Botánico existente fuera de la Capital y el Museo Indígena Colonial, testigo de los primeros aborígenes.
El municipio fue erecto el día 29 de marzo del año 1881.

 
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                                      Testimonios de una cultura extinta
El museo de jánico resguarda el patrimonio indígena e histórico hallado en la zona
Solange de la Cruz Matos
JáNICO.
Reynaldo Luna Pichardo sueña con la ampliación del museo: ‘‘Tengo muchas piezas, pero no tengo espacio, y necesito más vitrinas’’.

Luego de la destrucción del fuerte de La Navidad, fundado por los colonizadores en 1492, y de que éstos se asentaran en La Isabela de Puerto Plata, primer asentamiento con características urbanas de América, en 1494, los españoles levantaron un fuerte en la cordillera Central. Se trató de la fortaleza Santo Tomás de Jánico, la primera construida en la isla en tierra adentro.
Entonces, la población taína en comunidades aledañas, como Juncalito y Jagua, era significativa. La cultura oral cuenta que el cacique Caonabo pernoctaba en Juncalito cuando se trasladaba desde Azua, en el Sur, hasta el Cibao.
Esa presencia determinante se revela en la riqueza de vestigios encontrados en el lugar, objetos que en su mayoría han sido sacados de Jánico para conformar colecciones privadas o, en el peor de los casos, han terminado en museos extranjeros.
Reynaldo Luna Pichardo, nativo de Jánico, vio con preocupación ese saqueo de la riqueza cultural antropológica de la región. ‘‘Un tío mío que vivió en Jagua hizo un museo y luego lo vendió en 600 pesos a un americano’’, se lamenta, al tiempo que recuerda que siendo un adolescente, durante la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo, llegaron a la escuela de Jánico un teniente y dos rasos procurando una colección propiedad de Pedro Ramírez.
Tratando de detener esa situación, se dedicó a adquirir las piezas que su exiguo presupuesto le permitía, con el interés de hacer un museo en la comunidad, lo que logró concretar el 16 de marzo de 1994, fecha de la conmemoración de los 500 años de la construcción de la fortaleza Santo Tomás de Jánico.

Centro cultural

“Con este museo yo he rescatado parte del patrimonio indígena, porque aquí se han llevado piezas que esto no tiene madre’’, exclama el fundador y director del Museo Regional Antropológico que lleva su nombre. El recinto cultural, que funciona en las instalaciones de la Reserva y Escuela Ecológica Santo Tomás de Jánico, fue reinaugurado y su museografía enriquecida a finales del 2002. Junto al museo también funcionan un herbario, donde están clasificadas las plantas que tienen en la reserva natural, y una biblioteca escolar. En una sala contigua se exhiben cuadros de artistas locales y nacionales.

Vestigios históricos

En el museo de Jánico se exhibe una escopeta y un sable utilizados en la Guerra de Independencia, tinajas centenarias y una piedra encontrada en el arroyo Dicayagua, cuya conformación indica que se petrificó alrededor de un árbol.
Se muestran, además, fósiles marinos, como corales, caracoles, así como un pez guanábana y una ostra petrificadas.
La exposición se enriquece con lo que el director del museo llama una vitrina numismática, con monedas en metal y en papel que no están en circulación, incluyendo una papeleta del Banco Nacional que circuló durante el gobierno de Ulises Heureaux (Lilís) y un bono de ayuda al gobierno de Nicaragua.

El Museo Antropológico de Jánico resguarda la cultura ancestral dominicana

Al entrar al museo una campana centenaria que perteneció a la parroquia Santo Tomás de Jánico ofrece la bienvenida. Del abandono en que estuvo sumida la rescató Reynaldo Luna Pichardo y la preservó hasta la apertura del centro cultural.
La mayor parte de las vitrinas muestra objetos vinculados con la cultura taína, como un guayo donde rallaban la yuca para fabricar casabe, un falo, un plato metate, un cincel, pilones, numerosos adornos de potizas y hachas de los tipos mariposoide y petaloide.

Vestigios del mundo

La museografía contiene un fragmento del muro de Berlín donado por un español, una piedra cristalizada proveniente del río Jordán, también donada, y una vitrina con distintas formaciones geológicas provenientes de minas de Estados Unidos, incluyendo una piedra de cristal. Otras piezas en exhibición son una piedra proveniente de la mina de hierro de Mata Grande, en la cordillera Central, trozos de madera petrificada, un carey y una pieza tallada que evoca un busto.
Luna Pichardo precisa que esta última no pertenece a la cultura taína: “Esta pieza no es indígena. Las líneas de los indígenas se conocen, su línea de producción arquitectónica es maravillosa”.

Fundador

Reynaldo Luna Pichardo (don Nano) nació en Jánico el 24 de enero de 1920. Desde niño sintió una fuerte atracción por el arte, lo que fue alimentado por su profesor César Padilla, quien era pintor y escultor.
Don Nano recuerda que cuando Antonio Guzmán ganó las elecciones en 1978, él era funcionario de la Junta Municipal, e intentaron que él declarara irregularidades: ‘‘Querían que yo firmara como que las elecciones habían sido amañadas yo les dije que mandaran una comisión y averiguaran, pero yo no puedo firmar una cosa que no haya sido cierta.
Al salir de este empleo fue fiscalizador, posición que ocupa por tres años. Su sueldo de jubilado es de 1,074 pesos.
Un artista. Don Nano es pintor, poeta y compositor. ‘‘El arte me domina. Cuando yo me pongo a pintar o a hacer una poesía y me sale un brochazo bonito, se me salen las lágrimas’’, revela con una emotividad desbordante.
Es autor de ‘‘Libaciones’’, un libro de poemas, y ha escrito 25 canciones con el interés de grabar un disco compacto.

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